La luz es primordial en fotografía, por eso nos gusta utilizar los atardeceres como escenario para los reportajes de cualquier tipo de modalidad, en este caso estuvimos dudando hasta el último momento si realizar la sesión o no por el riesgo de lluvias que vaticinaban desde hacía días.

La verdad es que fue una suerte que decidiéramos realizarla finalmente ya que tuvimos de todo, nubes espectaculares, un atardecer en el que el cielo parecía que fuera a arder, incluso lluvia, minutos más tarde de acabar tuvimos que resguardarnos por la tromba de agua que cayó.

Realmente valió la pena poder acabar la sesión, muchas gracias Marta y Dani por confiar en mí y nos vemos cuando salga la pequeña Alexandra.

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